
acerca del Dogo Argentino
Lo imposible tiene su historia
Dada la trascendencia que ha adquirido en el mundo la raza Dogo Argentino y la serie de versiones sobre sus orígenes, aptitudes y conformación, se hace necesario, basándose en concretos datos de estricta autenticidad, establecer la total veracidad de aquellas.
Debemos empezar por establecer la verdad histórica, que, pese a estar al alcance fácil de cualquier estudioso, ya que es una de las poquísimas razas que los propios creadores han dejado establecido cada uno de los elementos genético - radicales usados y cuál es la finalidad con que se los incorporó, hay quienes se permiten emitir teorías completamente alejadas de la palpable realidad.
Hoy podemos ofrecer estas límpidas conclusiones los que tuvimos la suerte de abrevar en la fuente creadora y que aunque confiamos plenamente en ella, la podemos ratificar con tareas investigativas atestiguadas por serias personalidades que, de una u otra forma, colaboraron, presenciaron las tareas de cruzamiento y hasta en algunos casos aportaron ejemplares consagrados a efectuar las mestizaciones tendientes a la consecución del objetivo aspirado.
Lo antedicho nos ha conducido a finales del siglo XIX y principios del actual siglo XX en la muy mediterránea argentina provincia de Córdoba donde las costumbres hispanas habían quedado prendidas en diferentes aspectos de la vida y que se reflejaban en el alboroto que producía la rondalla "Juventud de España" al pasar por las calles de la capital, o las romerías destellantes de colores de los mantones o los sones de dulzainas y gaitas llenando los aires de hispánica gracia y si bien no llegaron incorporar a las costumbres las corridas de toros las reemplazaron por la riña de gallos y la más brutal y emotiva pelea de perros.
Tiempos de peleas y apuestas
Fue así que, en oscuros galpones de los suburbios o en las quintas, muchas veces lujosas, donde el derroche del poder en sus diferentes formas se manifestaban en sus respectivas capacidades apostativas, hacían de las riñas caninas el motivo de las reuniones de fin de semana.
Lo antecedente fue motivo para que se criaran y se seleccionaran perros destinados a las cada vez más cruentas peleas.
Se usaron los de razas puras o mestizos y se idearon cruzamientos destinados a aumentar la capacidad pugnativa de los destinados a esas contiendas. De esas combinaciones hubo una fórmula más asiduamente repetida por exitosa. Era la integrada Bull Terriers, Boxers, algunas veces Bulldog Inglés y muy insistentemente unos mastines heredados de los conquistadores españoles y que llegaron a Córdoba en su deambular por las tierras de esta parte de América.
Estos perros resultaban algo así como invencibles en los reñideros de aquellas épocas.
Tenían tamaño y contextura que los hacían respetables ante sus rivales. De una insensibilidad extrema ante los dolores proporcionados por el trámite de aquellas bárbaras confrontaciones. Su valor era tal, que podían llegar al sacrificio de sus vidas antes que ceder en el combate.
Tal llegó a ser su eficacia que se convirtieron en triunfadores exclusivos y como consecuencia la crianza de los peleadores se hizo casi únicamente con estos perros, formándose verdaderas familias y cruzándolos entre ellos hasta formar una verdadera raza a la que se denominó en un principio como "Perro de Pelea Cordobés" y más tarde "Viejo Perro de Pelea Cordobés".
Las peleas y con ellas los perros que aquí evocamos, se hicieron cada vez más populares.
No podría dejarse de tocar el tema en el patriarcal hogar del Dr. Antonio Nores y la señora Isabel Martínez Berrotarán, ya que el jefe de familia además de caballeresco galeno era cazador y cinófilo de alma.
Entre elogios y críticas se desliza han en estas conversaciones, que era lamentable que tanta bravura, tanto coraje y eficiencia para la lucha se derrochara en actos tan inútiles. Además, seguramente llegaría un día en que tales manifestaciones serían prohibidas, como ocurría en otros países y los ruedos quedarían vacíos y tras ellos desaparecerían estos bravo ejemplares. Tal vez si se lo convirtiera en actores de luchas útiles su bravura sería noblemente considerada y salvado su destino.
Surge la Idea del perro de caza mayor
Este razonamiento quedó prendido en la cabecita del entonces niño homónimo de su padre y cuando llegó a los límites de la adolescencia y regresando de haber presenciado con su hermano Agustín una pelea de los peleadores cordobeses le participó a éste su decisión de transformar el árido luchador en un perro de caza mayor útil, porque su combatividad se emplearía para batir las plagas animales que depredaban el agro, como lo eran el jabalí, el puma, el zorro colorado, algunas otras especies, autóctonas o no, que pululaban sobre todo en lo montes que les servían de refugio.
Desde ese momento los dos hermanos, Antonio y Agustín Nores Martínez, consagraron los momentos que así se lo permitían sus estudios a la elaboración de la nueva raza.
De no ser que adjudico a una ignorancia supina o, al menos, a una falta de información fundamental, calificaría de calumniosa la afirmación de algunos pretendidos mentores de la raza criolla, que arriesgan afirmar que en principio los Nores Martínez quisieron hacer una raza de perro de pelea o querer dudar si fue una decena el número de razas utilizadas para la consecución de ese soberbio cánido de Caza Mayor.
A efectos de reproducir la verdad histórica, aún a riesgo de aparecer ante el lector como reiterador de cuestiones conocidas por los medianamente informados sobre Dogos o caer en el extremado detallismo expondré a continuación los porqués, cómo, con quién y de quién se obtuvieron los elementos constitutivos del sujeto motivo de esta.
Comenzaremos por desvirtuar el infundio de que el primitivo propósito fue el de hacer un perro de pelea.
¿Valía la pena producir mas de lo mismo?
Aunque no existieran, y existen expresas declaraciones de la autoría de la raza, para comprobar que en ningún momento se tuvo ni remotamente aquel objetivo, basta decir que los primeros cruzamientos se hicieron con ejemplares de la raza Pointer y a continuación con Gran Danés, razas ambas ineptas para la finalidad que se pretende imputar. Además, teniendo como base el exitoso peleador cordobés ¿Valía la pena ponerse a trabajar en semejante tarea para producir más de lo mismo?
Por el contrario la propuesta de convertir el impráctico peleador en un útil perro de Caza Mayor destinado a combatir las especies que dañaban el agro, no solo justifica la magnitud del intento, sino también la inclusión de una raza como el Pointer que probablemente dotaría de sus grandes condiciones olfativas al nuevo ser ideado, virtud de la que el usado como base era totalmente carente y que, sin duda alguna sería imprescindible para la futura función de ubicar y perseguir a la salvajina.
Comenzando con el Pointer traído de Francia
El primer Pointer que ingresa en la formación de la raza fue un importado de Francia que el Ingeniero Miguel Arrambide le había obsequiado al padre de los Nores, llamado "Zug de Tregroaz".
La incorporación anterior dio resultado, los cachorros obtenidos comenzaban a tener condiciones olfativas, en vista de ello se insistió con la misma sangre, usando para ello un hijo de "Zug" y de la perra francesa "Hantipe Saint Fargeant" que se llamaba "Champion".
El éxito de la combinación estribó en gran parte que los dos animales importados antes mencionados eran merecidos campeones de estructura y trabajo en su tierra natal.
En Búsqueda de las dotes olfativas
El constante deseo de proporcionar dotes olfativas venteadoras en los sucesivos cruzamientos es que se usan otros Pointer y hasta en la reconstrucción efectuada por Agustín Nores Martínez, nos cupo intermediar en un envío de un ejemplar por parte de Dr. Magnelli Ferrari a Esquel para realizar uno de los últimos cruzamientos en esta segunda etapa que serviría de punto de partida para todos los Dogos Argentinos con pedigrí en todo el mundo.
Pero no todo era conseguir un perro valiente capaz de arriesgar su vida en la lucha y poseedor de un gran olfato que le permita detectar la presencia de la presa a distancia y en su encarne. Había que resolver el problema que, una vez ubicada aquella y enfrentada, no habría que darle oportunidad que impusiera su potencia ante un luchador de no mucha talla y peso, que, aun en jauría de cuatro o cinco, estaba muy debajo del peso de un chancho que en oportunidades superaba los doscientos kilos.
En la búsqueda de peso y tamaño y cabeza
En búsqueda de la solución a este problema de tamaño y peso los Nores Martínez recurrieron al servicio de un Gran Danés, el "Ney", también de propiedad de su padre e hijo de una perra de pedigrí propiedad de su tío Rogelio Martínez, llamada "Tigresa de Basquerville" y de "Sultán", cuyo propietario, el señor Gastón Degoy era dueño del hotel "Kiosco Parisien" en la localidad de Santa Rosa de Río Primero de la provincia de Córdoba.
Como el problema del tamaño fue una constante para Antonio Nores Martínez y su colaborador hermano se usó en los cruzamientos a "Fox", un gigantesco Gran Danés, hijo de ejemplares importados de Alemania por el que fuera Director del Zoológico de Córdoba, señor Sherer. Este perro era de propiedad de don Carlos Cuadro del Viso, y se lo uso varías veces en el trabajo genético, aún cuando ya Agustín residía en Esquel.
Los Daneses no solo dieron peso tamaño sino que otorgaron cabeza a nuevo espécimen.
Todavía faltaba una poderosa mordida
Otras necesidades acuciaban para conseguir el Cazador Mayor anhelado. Una y principal era obtener la más amplia y poderosa mordida, producto de una correlacionada mandíbula. El encargado de transmitir semejante condición fue el rechoncho y musculoso Dogo de Burdeos, quizá no muy puro, que proporcionó don Nicolás Milkelevich, que en la Falda del Carmen, lugar cercano a Alta Gracia, era encargado de un campo perteneciente al Dr. Antonio Nores (padre).
Si de la pureza de sangre se podía tener algunas dudas, no así de su tipo y de la capacidad de lucha contra los pumas de la que hizo gala reiterativa mente.
Sobre este cruzamiento no se insistió en demasía, pues al creador de la raza no le gustaba la tonalidad amarillenta que transmitía el pelo y que era muy difícil de eliminar.
Sin embargo también se usó un descendiente de ese perro fruto del cruzamiento con una perra Bull Terrier que el mismo Milkelevich proporcionó a los creadores.
El propósito de incluir genes de Irish Wolfhound para incentivar el espíritu de lucha contra las fieras y aumentar el tamaño, no pudo ser cumplido en un principio por un ejemplar puro ya que esos Galgos Irlandeses fueron siempre difíciles de conseguir en nuestro país. Hubo que recurrir a "Nahuel" que era hijo de una perra pura importada por la señora Alicia Lalor de Parodi Cantilo que con su esposo eran propietarios del hotel Tunkeleng de Bariloche y que habiendo traído la perra de Irlanda y no consiguiendo aquí macho para servirla, resolvieron aparearla con un Danés. Naciendo de dicha unión "Nahuel" y "Don Patricio" que resultaron excelentes cazadores de jabalíes.
Introduciendo Irish Wolfhound Puros
Recién, tiempo después, se usaron en los cruzamientos Irish Wolfhound puros de pedigrí, como lo fueron "Max de Wipoomil" y una hembra, importados por ese gran maestro del periodismo que fue Don Natalio Botana, director del legendario diario "Crítica".
Es recién, cuando Agustín Nores Martínez ocupa la Embajada Argentina en Canadá es que a pedido de su hermano Antonio trae a "Gelert of Tipperi" y más tarde a la Campeona Americana y Canadiense "Sheela Alana de Otawa", quienes tuvieron por misión, además de la faz instintiva propia de los perros de caza, el solucionar problemas de perdida de tamaño. Razonable obsesión: la falta de tamaño. Pensar que hay jueces que se pasan queriendo limitar la altura, sin darse cuenta que los creadores de la raza lo que realmente limitaron fue la falta de tamaño y armonía.
El aporte del Mastín de los Pirineos
En el cocktail de razas que se van integrando llegamos a una que acentuará el blanco manto, lo hará adaptable a todos los climas, rústico y fuerte y acentuará tamaño, altura y talla. Nos estamos refiriendo al Mastín de los Pirineos, que hizo su aporte mediante dos ejemplares importados de los Estados Unidos procedentes del criadero de Marjorie Butcher ubicado en Nueva York.
Estos ejemplares, que llevan los números uno y dos del Registro Genealógico del Kennel Club Argentino, están inscriptos con los nombres de "Cote du Neige Pavanne" y "Cote de Neige Pavanne du Nort" respectivamente y que Agustín Nores Martínez llama familiarmente por sus apodos de "Josefina" y "Napoleón". Estos pirenaicos hicieron al Dogo Argentino heredero de las virtudes esperadas, pero también le ligaron sus característicos dedos aberrantes que aún aparecen en algunos ejemplares.
Hemos referenciado sin seguir un orden cronológico algunas de las razas de las que se sirvieron los creadores para conseguir el extraordinario y único perro originario de nuestro país y así reconocido por las instituciones directivas de la cinofilia argentina así como por la Federación Cinológica Internacional, pero para completar el panorama de su formación nos resta referirnos al grupo racístico que integró la unidad fundamental y quienes reingresaron para reasegurar atavismos convenientes. El Perro de Pelea Cordobés se había nutrido de los genes de los Mastines que habían traído los españoles colonizadores, de los Bull Terriers, Boxers y Bulldog Inglés. De estos mismos se creyó conveniente reingresarlos para reforzar algunas de las condiciones loables y que no se querían disminuir o quizá perder definitivamente. Fue así que los Bulldog Inglés que aportaban su cuota de tenacidad y amplitud de pecho se reincorporaron con un perro perteneciente a un señor Brusco, pero cuyo nombre y número de pedigrí no pudimos confirmar y otro ejemplar totalmente blanco y que tenia el muy británico nombre de "John Bull" y era de propiedad de Dr. José Arce, quien lo había importado de Inglaterra.
Como dato anecdótico pero valedero para la historia de los Dogos registrados haremos una referencia a un Bulldog de pertenencia de don Benito Demaría a cuya casa de la calle Rafaela de Buenos Aires hubimos de concurrir para usarlo en la reconstrucción de la raza.
Fortificando la Insensibilidad al dolor
Los Bull Terriers fortificaron la aptitud de insensibilidad al dolor, tan necesaria en un combatiente contra los poderosos enemigos que diezman la industria agropecuaria, tuvieron su encargado de transmitir el refuerzo de esos dones por intermedio de "Centauro" de propiedad del Mayor Sebastián Baldasarre y que en 1930 llegó a Córdoba procedente de La Plata. Otro Bull Terrier que insufló las mismas condiciones del anterior fue "Don Quijote de la Mancha" (para los "íntimos" "Don Key") hijo de perros importados de Inglaterra por la familia Martínez de Hoz. Hubo algunos otros servicios de esta británica raza, pero entre ellos alguno que transmitió su sordera, mal que costo mucho eliminar.
Pese a que la raza Boxer o Bulldog Alemán como se lo denominaba en los principios del siglo XX en Córdoba, no ha sido discutido cointegrante de la fórmula genética del Perro de Pelea Cordobés ni la posterior participación en la formación de nuestro Dogo Argentino, sólo se los recuerda por haber pertenecido a quienes fueron sus propietarios y es así como se menciona a ciencia cierta como la cobertura del perro de los doctores Cafferata o del boxer del que después fuere Vice presidente de la República Argentina, Dr. Enrique Martínez.
Un cocktail de 10 maravillosas razas
Con lo referido hemos puesto en evidencia, con claras evocaciones la evolución que con sacrificio, sapiencia, y tenacidad convirtió el perro de Pelea Cordobés en la primera raza argentina, además queda debidamente acreditado que la composición genética es el producto de la conjunción de diez razas, las que enumeramos a continuación indicando la cualidad virtual transmitida y así tenemos que el Perro de Pelea Cordobés legó a sus descendientes combatividad, el Pointer: venteo olfativo, el Gran Danés: tamaño, el Boxer: mansedumbre y vivacidad, el Bull Terrier: insensibilidad al dolor, El Mastín de los Españoles: rusticidad y potencia, el Bulldog Inglés: proporcionó amplitud de pecho y valor, el Dogo de Burdeos: mandíbula contundente, el Irish Wolfhound: instinto de cazador de fieras y el Mastín de los Pirineos: complementaría el cuadro dándole al nuevo ejemplar de Caza Mayor el color blanco y el tamaño, tan necesarios para la función que se dedicaba el cánido que nos ocupa.
Sería pecar de ingenuidad creer que todos los pasos descriptos fueron firmes y sin contratiempos. Muchas fueron las veces que hubo de darse marcha atrás y eliminar lechigadas enteras, pero al final el trabajo tozudo conseguía del éxito buscado.
Los dos hermanos mancomunados en aquel esfuerzo, Antonio Nores Martínez y Agustín Nores Martínez, el primero como ideólogo y el segundo como colaborador y a la postre realizador de la raza deben ser considerados en un pie de igualdad en la autoría del Dogo Argentino, porque si bien primero fue proyecto la realización, los dos trabajaron en ella desde el primer día conjuntamente y el segundo dio las puntadas finales, fue el gran difusor y por fin obtuvo, mediante denodados esfuerzos de toda índole el reconocimiento de la raza por la Federación Cinológica Argentina el 23 de marzo de 196 4, la Sociedad Rural Argentina el 20 de Mayo del mismo año y la Federación Cinológica Internacional nueve años más tarde.
Texto: Rubén Passet Lastra - Artículo publicado en la revista "Gruñi2" - Edición N°19 - Octubre/Noviembre 1997 (Argentina)
Estándar
FCI N° 292 / 29.01.1999 / E
ORIGEN: Argentina.
FECHA DE PUBLICACIÓN DEL ESTÁNDAR ORIGINAL VÁLIDO: 29.01.1999.
UTILIZACIÓN: Perro de caza mayor (Montería).
CLASIFICACIÓN FCI: Grupo 2 Perros tipo Pinscher y Schnauzer, Molosoides, Perros tipo montaña y Boyeros suizos.Sección 2.1 Molosoides, tipo Dogo.
BREVE
RESUMEN HISTÓRICO
Esta raza es originaria de la provincia de Córdoba, situada en la
región mediterránea del territorio de la República
Argentina.
Su creador fue el Dr. Antonio Nores Martínez, miembro de una tradicional
familia de esa provincia y de profesión médico. Su pasión
por los perros, tal vez por legado familiar, lo llevó, en el año
1928, a fijar las bases y un estándar para una nueva raza canina
a la que denominó Dogo Argentino. Su trabajo partió del cruzamiento
metódico entre varias razas puras con el « Viejo Perro de Pelea
Cordobés », ejemplares estos de un gran poder y fortaleza,
pero inestables psíquica y genéticamente, productos de un
mestizaje de Mastines, Bulldogs y Bullterriers, y que eran muy conocidos
y apreciados en esa época entre los fanáticos y encarnizados
peleadores de perros, actividad común por ese entonces y donde se
mezclaban todas las clases sociales. Tras una intensa y minuciosa selección
y estudio de caracteres, en varias generaciones, logra su objetivo, formando
la primera « familia ». En sus orígenes, fue considerado
por muchos como un perro de lidia, pero el fervor por la caza del Dr. Nores
Martínez hace que le dé participación en una de sus
habituales partidas de « montería », donde quedan demostradas
sus cualidades a esos fines, pasando a ser figuras principales en todas
sus salidas. Así se convirtió rápidamente en un excelente
« Perro de Montería». Esta misma metamorfosis lo lleva
hoy, a través de los años, a ser un can versátil en
sus funciones, puesto que ha demostrado ser un noble ejemplar de compañía
y un fiel e infranqueable protector de lo que ama. Su fortaleza, tenacidad,
olfato y bravura, lo hacen inigualable dentro de los canes de jauría
para la caza de jabalíes, pecaríes, pumas y otras especies
predadoras de la agricultura y la ganadería, que habitan las vastas
y heterogéneas regiones del territorio argentino. Su armonía
y su balance, la excelente musculatura, propia de un atleta, lo hacen el
perro ideal para soportar largas travesías bajo climas muy diversos
y, tras ellas, sostener un arduo combate con la presa perseguida.
El 21 de mayo de 1964, es reconocido como raza por la Federación Cinológica Argentina y por la Sociedad Rural Argentina, quienes abren su « Registro Genealógico », iniciando su inscripción.
Recién el 31 de julio de 1973, es aceptado por la Fédération Cynologique Internationale, como la primera y única raza argentina, gracias a la vehemente pasión y al inigualable trabajo y esfuerzo del Dr. Agustín Nores Martínez, hermano y continuador de la obra del creador.
APARIENCIA
GENERAL
Moloso normotipo, mesomorfo y macrotálico dentro de las proporciones
deseadas y sin que se considere gigante. De aspecto armónico y robusto,
por su poderosa musculatura que hace relieve bajo una piel consistente y
elástica, adherida al cuerpo por un tejido subcutáneo poco
laxo. De andar tranquilo y seguro, sagaz y de rápida reacción,
mostrando permanente alegría en sus movimientos. De carácter
cordial y afectuoso y de una blancura llamativa; sus virtudes físicas
lo muestran como un verdadero atleta.
PROPORCIONES
IMPORTANTES
Al ser un animal mesoformo, ninguna de sus regiones sobresale del conjunto
general, que es armónico y balanceado.
Mesocéfalo; la cara debe tener el mismo largo que el cráneo.
La altura a la cruz es igual a la altura a la grupa.
La altura del tórax es igual al 50% de la altura a la cruz.
El largo sobrepasa en un 10% la altura a la cruz.
TEMPERAMENTO
/ COMPORTAMIENTO
Alegre, franco, humilde, amigable y poco ladrador, demostrando siempre ser
consciente de su poder. Jamás debe ser agresivo, característica
que será severamente observada. Su condición dominante lo
muestra en continua competencia territorial con ejemplares de igual sexo,
característica que es más notoria en los machos. Como cazador,
es astuto y silencioso, valiente y aguerrido.
CABEZA
Del tipo mesocefálico, de aspecto fuerte y poderoso, sin ángulos
abruptos ni marcados cincelamientos, muestra un perfil cóncavo-convexo;
convexo en el cráneo, dado por el relieve de los músculos
masticadores y de la nuca, y ligeramente cóncavo en la cara. Articula
con el cuello, formando un arco de fuerte musculatura.
REGIÓN
CRANEAL
Cráneo : Macizo, convexo en sentido antero-posterior y transversal.
Con arcos cigomáticos muy separados de la bóveda craneal,
para originar una amplia fosa temporal que da espacio al gran desarrollo
del músculo del mismo nombre. Cresta occipital borrada por el desarrollo
de los músculos de la nuca. El surco central del cráneo es
ligeramente notorio.
Depresión
naso-frontal (Stop):
Levemente definida, dando la transición de la convexidad craneal
a la ligera concavidad facial. Desde el perfil, nos da una imagen de definido,
por el relieve de los arcos superciliares.
REGIÓN
FACIAL
De igual largo que la región craneal.
Trufa: Con amplias fosas nasales. Pigmentada de negro. Se eleva ligeramente hacia adelante, dando la terminación a la concavidad del hocico. Visto de perfil, la línea anterior es perpendicular y recta, coincidente con el borde maxilar o ligeramente anterior a él.
Hocico: Fuerte, algo más largo que alto, de buen desarrollo en sentido transversal; sus caras laterales son levemente convergentes. Su línea superior es ligeramente cóncava, característica casi exclusiva del Dogo Argentino.
Labios: Moderadamente gruesos, cortos y tirantes. Con los bordes libres y preferiblemente pigmentados de negro.
Mandíbulas / Dientes: Mandíbulas fuertes y bien adaptadas, sin prognatismo inferior o superior. Las ramas maxilares deben ser levemente convergentes, dando homogeneidad a las arcadas dentarias. Los maxilares aseguran una mordida máxima. Dientes grandes, con buen desarrollo, alineados y de firme implantación, se verán limpios y libres de caries. Se recomienda una dentadura completa, teniendo prioridad la homogeneidad de las arcadas dentarias. Oclusión dental en pinza, admitiéndose el cierre en tijera.
Mejillas: Amplias y semiplanas, libres de pliegues, sin relieves ni cincelamientos, cubiertas por una piel fuerte.
Ojos: Oscuros o color avellana, protegidos por párpados de bordes preferiblemente pigmentados de negro, sin considerarse la despigmentación de los mismos como una falta penalizable. De forma de almendra, inserción mediana y amplia separación entre ambos. El conjunto se verá acompañado de una mirada atenta y vivaz pero, a su vez, de marcada dureza, especialmente en los ejemplares machos.
Orejas: De inserción lateral y alta con buena separación entre ambas, dada por el ancho del cráneo. Funcionalmente, deberán presentarse cortadas y erectas, en forma triangular y de un largo que no supere el 50% del borde anterior del pabellón de la oreja natural. Sin amputar, son de mediana longitud, anchas, gruesas, planas y redondeadas en su ápice. De pelaje liso y algo más corto que en el resto del cuerpo y donde pueden aparecer pequeñas manchas, no penalizables. Llevadas naturalmente colgantes, cubriendo la región posterior de las mejillas. En alerta, tienen capacidad de semi-erección.
CUELLO
De largo medio, fuerte y erguido, con muy buen desarrollo muscular, marcando
en su línea superior una ligera convexidad. En forma de cono truncado,
inserta con la cabeza en un musculoso arco, que borra todos los relieves
óseos de la región y con el tórax, por una amplia base.
Cubierto por una piel elástica y de mayor grosor, que se desliza
libremente sobre un tejido celular subcutáneo algo más laxo
que en el resto del cuerpo, haciendo suaves pliegues no pendientes a la
altura de la garganta; esta característica es fundamental en la funcionalidad
del animal. El pelaje en esta región es ligeramente más largo.
CUERPO
El largo del cuerpo (medido de la punta del hombro hasta la punta de la
nalga) supera en un 10% la altura a la cruz.
Línea superior: A nivel; la cruz y la punta del anca tienen igual altura, constituyendo estos los puntos de mayor altura.
Cruz: Amplia y alta.
Espalda: Amplia y fuerte, con un gran desarrollo muscular que determina una suave pendiente hacia los lomos.
Lomo: Fuerte y borrado por el desarrollo de los músculos lumbares, que insinúan un canal medio a lo largo de la columna vertebral. Es algo más corto que el dorso y asciende imperceptiblemente hasta la punta de la grupa. El desarrollo muscular en el conjunto de las regiones que componen la línea superior, confiere a los ejemplares la característica de un perfil ligeramente cedido, sin llegar a serlo, lo que se acentúa en los ejemplares adultos debido a la gran musculatura dorso espinal.
Grupa: De largo medio, con amplia y bien desarrollada musculatura, que hace ligeramente perceptibles tanto la punta del íleon como la del isquión. De un ancho igual al torácico o ligeramente menor, mantiene un ángulo con la horizontal cercano a los 30°, lo que marca en su línea superior una pendiente suavemente convexa hasta la inserción de la cola.
Pecho: Amplio y profundo. La punta del esternón se ubica a nivel con la punta del hombro (articulación escápulo-humeral) y con la línea inferior del tórax, a la altura de la línea de los codos. Tórax amplio, dando máxima capacidad respiratoria, con costillas largas y moderadamente arqueadas que articulan con el esternón a la altura de la línea de los codos.
Vientre: Algo recogido por sobre la línea inferior del tórax, nunca agalgado, fuerte y de buena tensión muscular al igual que los flancos e ijares.
Cola: De inserción media, en ángulo de 45° con la línea superior. En forma de sable, gruesa y larga, desciende hasta la altura de los corvejones, sin sobrepasarlos. Llevada en reposo naturalmente caída. En acción, elevada algo por encima de la línea superior y en continuo movimiento lateral. En el trote, su porte es a nivel de la línea superior o levemente por encima de ella.
EXTREMIDADES
MIEMBROS
ANTERIORES
Vistos en conjunto, representan una unidad fuerte y de robusta conformación
óseo-muscular, proporcionales al tamaño del animal. Aplomos
perpendiculares, tanto de frente como de perfil.
Hombros: Altos y proporcionados. Muy fuertes, con grandes relieves musculares sin ser exuberantes. Con una oblicuidad con la horizontal de 45°.
Brazos: De largo medio y proporcionado al conjunto. Fuertes y de importante musculatura, mantienen un ángulo de 45° con la horizontal.
Codos: Robustos, cubiertos de una piel algo más gruesa y elástica, sin pliegues ni arrugas. Ubicados naturalmente contra la pared costal, pareciendo formar parte de ella.
Antebrazos: De igual largos que los brazos y perpendiculares, de hueso robusto y rectos con buen desarrollo muscular.
Articulaciones del carpo: Largas y en una misma línea con los antebrazos, libres de sobrerrelieves óseos y rugosidades.
Metacarpos: Algo planos, de buen hueso y con una oblicuidad respecto a la horizontal de 70 a 75°.
Pies delanteros: Redondos, con dedos cortos, robustos y bien cerrados. Almohadillas carnosas y duras, cubiertas de piel gruesa y áspera al tacto.
MIEMBROS
POSTERIORES
De angulación mediana. Vistos en conjunto, son fuertes, robustos
y paralelos; dando la imagen de fuerza y potencia que su función
requiere, asegurando la suficiente impulsión y determinando el típico
modo de andar.
Muslos: De largo proporcionado al conjunto. Fuertes y de importante y muy visible desarrollo muscular. Articulan con el coxal en un ángulo próximo de 100°.
Rodilla: Ubicada sobre el mismo eje del miembro. Ángulo fémoro-tibial cercano a los 110°.
Piernas: Levemente más cortas que los muslos, fuertes y continuando la desarrollada musculatura del miembro.
Corvejón: El conjunto tarso-metatarso es corto, fuerte y firme, asegurando la fuerza de propulsión del miembro posterior. Tarso robusto, con la punta del corvejón evidente. La articulación tibio-tarsiana forma un ángulo cercano a los 140°. Metatarso robusto, casi cilíndrico y aplomado en 90° con la horizontal. Si existen espolones deben ser extirpados.
Pies traseros: Similares a los delanteros, aunque algo más pequeños y levemente más largos, manteniendo iguales características.
MOVIMIENTO
Ágil y firme; con cambios notorios al mostrar interés hacia
algo, donde se torna erguido y rápido de reflejos, típico
de la raza. Paso pausado. Trote amplio, de buena suspensión anterior
y potente propulsión posterior; en el galope, muestra toda su energía
desarrollando toda la potencia que posee. Marca rastros simples y paralelos.
No se acepta ambladura (pasuqueo) considerándose un grave defecto.
PIEL
Homogénea, algo gruesa, pero suave y elástica. Adherida al
cuerpo por un tejido subcutáneo semilaxo, que le permite el fácil
deslizamiento, sin formar arrugas relevantes, salvo en la región
del cuello, donde el tejido celular subcutáneo es más laxo.
Con la menor pigmentación posible, aunque ésta se va incrementado
con los años. La piel excesivamente pigmentada no es aceptada. Se
prefieren los ejemplares con los bordes de las mucosas labiales y palpebrales
pigmentadas de negro.
PELAJE
Pelo:
Uniforme, corto, liso y suave al tacto, con un largo aproximado de 1,5 a
2 cm. Varía su densidad y grosor según los climas. Siendo
raleado y fino en los climas tropicales (donde deja translucir la piel,
haciéndose visibles las regiones pigmentadas, lo que no es motivo
de penalización) y más grueso y denso en las regiones frías,
donde puede aparecer sub-pelo.
Color: Color íntegramente blanco. Se admite una mancha negra o de tonalidad oscura alrededor del ojo, que no supere el diez por ciento de la cabeza. Entre dos ejemplares de iguales condiciones, el juez siempre deberá optar por el más blanco.
TAMAÑO
Altura
a la cruz: Machos: 62 a 68 cm, hembras: 60 a 65 cm.
FALTAS
Cualquier desviación de los criterios antes mencionados se considera
como falta y la gravedad de ésta se considera al grado de la desviación
al estándar.
FALTAS
GRAVES
Falta de desarrollo óseo-muscular (debilidad).
Trufa poco pigmentada.
Labios colgantes.
Dientes pequeños, débiles o cariados. Dentadura incompleta.
Ojos excesivamente claros. Entropión y ectropión.
Tórax de tonel; pecho en quilla.
Costillas planas.
Excesiva angulación del miembro posterior.
Corvejón excesivamente largo.
Tipos de andares atípicos.
Excesiva pigmentación cutánea en ejemplares jóvenes.
Aparición de pequeñas zonas con coloración del pelo.
Desequilibrios nerviosos.
FALTAS
ELIMINATORIAS
Trufa sin pigmentación.
Prognatismo superior o inferior.
Ojos de diferente color o celestes.
Sordera.
Pelo largo.
Manchas en el pelaje del cuerpo. Más de una mancha en la cabeza.
Tallas inferiores a los 60 cm y superiores a los 68 cm.
Agresividad.
N.B.: Los machos deben tener dos testículos de apariencia normal
completamente descendidos en el escroto.
Cráneo: Macizo, convexo en el sentido anteroposterior y transversal por los relieves de los músculos masticadores y de la nuca.
Cara: Del mismo largo que el cráneo, es decir, que la linea que une las
dos apófisis orbitarias del frontal esté a igual distancia
del occipucio y del borde alveolar del maxilar superior.
(Hemos separado cráneo y cara, pero ambos contituyen en su conjunto
la "Cabeza" del Dogo, que es típica, como ya se ha explicado
en el curso de esta obra, pertenece al tipo "mesocefálico"
y debe tener un perfil convexo-cóncavo, es decir, el cráneo
convexo por el relieve de la inserción de los músculos masticadores,
clásico del cráneo del perro de presa, tipo "masticador"
y la cara u hocico ligeramente cóncava hacia arriba, propia del perro
de gran olfato, es decir, que tiene cráneo de masticador y cara de
olfativo en cuanto hay en ello una interación funcional: el ventear
alto. Arcos cigomáticos muy separados del cráneo, con fosa
temporal amplia, para la cómoda inserción del músculo
temporal, uno de los principales masticadores.)
Ojos:
Oscuros o color avellana. Encapotados por los párpados de bordes
negros o claros, la separación entre ellos debe ser grande, mirada
viva a inteligente, pero con marcada dureza al mismo tiempo.
(Los ojos claros o párpados rojos, restan puntaje. La desigualdad
de color -sarcos- es motivo de descalificación.)
Maxilares:
Bien adaptados, sin prognatismo, fuertes, con dientes bien implantados y
grandes.
(No tiene importancia el número de molares, siendo lo más
importante la homogeneidad de las arcadas dentarias, la carencia de caries,
que no haya prognatismo, ni superior ni inferior, y en especial que los
cuatro colmillos, grandes y limpios, se crucen perfectamente en la mordida
al hacer presa.)
Nariz:
Fuertemente pigmentada de negro, con un ligero stop en la punta, ventanas
nasales bien amplias.
(La nariz blanca o muy manchada de blanco, resta puntaje. Nariz partida
o labio leporino, es motivo de descalificación.)
Orejas:
Sobre la cima de la cabeza, erectas o semi-erectas, de forma triangular,
deben presentarse cortadas siempre.
(El jurado no debe juzgar un Dogo con orejas largas, por lo que debe retirarlo
del ring. En la hembra puede aceptarse las orejas recortadas un poco mas
largas -Como en el Gran Danés-. El macho es preferiblemente con las
orejas un poco más cortas. El Dogo Argentino es un perro de presa,
es decir, de lucha, y en ella las orejas largas ofrecen una presa fácil
y muy dolorosa. Además, razones de estética hacen necesario
el corte de orejas.)
Labios:
Bien arremangados, tirantes, de bordes libres pigmentados de negro.
(Se exige el labio corto, para que cuando el perro está haciendo
presa, pueda respirar también por la comisura labial posterior, porque
si el labio es péndulo, aunque el maxilar sea bastante largo, viene
a hacer de válvula de inspiración y cierra la comisura de
los labios, lo que impide al animal hacer una respiración supletoria
por las comisuras labiales, durante la presa, teniendo que largar por asfixia,
como pasa en las razas de labios colgantes.)
Occipucio: No debe hacer relieve, porque los potentes músculos
de la nuca, lo borran por completo, siendo la inserción de la cabeza
y cuello en forma de arco.
(Se confunde con la línea curva de la convexidad del cráneo)
Cuello:
Grueso, arqueado, esbelto, con la piel de la garganta muy gruesa, haciendo
arrugas como la del Mastif, Dogo de Burdeos o Bulldog y no tirante como
en el Bullterrier.
(Esta elasticidad de la piel del cuello se debe a que el tejido celular
de esta parte es muy laxo, permitiendo a la piel del cuello resbalar sobre
la aponeurosis superficial, de manera que el colmillo o la garra del adversario
sólo hiere el cuero, y cuando es puma, por ejemplo, el que intenta
sujetarlo del cuello, como la piel es elastica y se estira mucho, le permite
hacer presa a su vez.)
Pecho:
Amplio, profundo, con la sensación de poseer un gran pulmón.
Visto de frente, el esternón debe rebalsar hacia abajo los codos.
(Siendo el Dogo Argentino un perro de trabajo y lucha, es obvio destacar
la importancia de un pecho profundo y amplio, por la importancia que tiene
la respiración en el perro.)
Espalda: Alta. Muy fuerte. De grandes relieves musculares.
Tórax: Amplio; visto de lado, rebasa su borde inferior a los codos.
Columna: Más alta en la espalda, inclinada hacia el anca en suave pendiente.
(En los animales adultos, cuando el desarrollo muscular de la espalda y
del riñón es bueno, vistos de perfil, parecen sillones y presenta
un canal medio a lo largo de la columna, dado por el relieve de los músculos
espinales.)
Manos:
Rectas, bien aplomadas, con dedos cortos y bien unidos.
(El largo de los dedos debe guardar proporción con la mano y tener
almohadillas bien carnosas y de piel gruesa y muy áspera al tacto,
con callosidades que le permitan correr mucho por el terreno áspero
y pedregoso, sin lastimarse.)
Riñón: Borrado por los músculos del dorso.
Piernas: De muslos muy musculosos, con garrón corto y dedos bien cerrados,
sin dedo aberrante.
(Con buena angulación, recordando siempre que son los pilares propulsores
de la velocidad y el sostén en la lucha cuerpo a cuerpo, por lo que
nunca será demasiado insistir en la fortaleza de los músculos
del muslo. El dedo aberrante, tan fácil de hacer desaperecer dentro
de los primeros meses, resta puntaje como carácter recesivo hacia
el Dogo de los Pirineos, pero no es motivo de descalificación.)
Cola:
Larga y gruesa, pero sin sobrepasar los corvejones, llevada naturalmente
caída. Durante la lucha la mantiene levantada, en un continuo movimiento
lateral, como cuando hace fiesta al amo.
(Debe tenerse muy presente que la cola constituye una gran ayuda, tanto
en el cambio de dirección a la carrera, en que actúa a la
manera de timón, en acción compensadora, como en la lucha,
donde hace de sostén o punto de apoyo, colaborando en el trabajo
de los cuartos traseros.)
Peso: De 40 a 45 kilos
Altura:
De 60 a 65 centímetros
(Tanto en la altura como en el peso, el juez debe ser inflexible, pues siendo
el Dogo un perro de lucha, entre las razas de caza mayor, la disminución
en el tamaño le resta eficacia.
Debe ser descalificado todo dogo adulto, sea macho o hembra, que tenga menos
de 60 centímetros de alzada, prefiriéndose, entre varios ejemplares
buenos, el de mayor alzada. El creador de la raza ha enseñado que
el Dogo Argentino es un normotipo y dentro de ello un macrotálico.
Es decir, que debe existir una armonía en la proporción, que
bajo el punto de vista funcional, es eurritmia o sea normal correlación
orgánica que se traduce por una mayor capacidad de fuerza, por lo
que debe buscarse el de mallor talla y peso, sin llegar
porsupuesto al gigantismo.)
Manto:
Completamente blanco. Toda mancha de cualquier color, debe descalificarse
como carácter atávico.
(Los blancos con la piel muy pigmentada de negro, deben considerarse como
ejemplares no aptos para la cría, por el carácter recesivo
que muestran y que puede entrar a ser predominante en los hijos si se aparean
con otros ejemplares que tengan en potencia dicho defecto. Las manchas pequeñas
en la cabeza no son motivo de descalificación, pero entre dos ejemplares
similares, debe preferirse al que sea completamente blanco. En cambio toda
mancha en el cuerpo, debe ser motivo de descalificación.)
Motivos
de descalificación: Ojos sarcos, sordera, manchas en el
cuerpo, pelo largo, nariz blanca o muy manchada de blanco, prognatismo (sea
inferior o superior), labio muy péndulo, cabeza agalgada, orejas
largas (sin recortar), talla inferior a 60 centímetros, más
de una mancha en la cara y toda desproporción física. El dedo
aberrante le resta puntos, sin llegar a la descalificación.